La mañana habia transcurrido bastante normal hasta aquel momento... El momento en que conoceria mi destino...
¿Asael? ¿Como podia esa mujer conocer mi nombre? ¿Seria amiga de mis padres?..
Todo eran preguntas en mi cabeza, hasta que me di cuenta de que nada se movia en aquel bagon del metro. Aquella luz parpadeante se habia quedado fija en una media luz, el tren entero se habia detenido, no se oia nada tampoco, todo era silencio, unsilencio estrtemecedor...
-No te preocupes Asael, no voi a hacerte daño.- Dijo aquella mujer de ojos verdes- Mi nombre es Elizabeth.- añadió.
Me costaba respirar, el mundo entero se había detenido, incluyendo mis pulmones. Con un gran esfuerzo pregunte, -¿Que quieres de mi?- cada palabra era un suplicio, me dolía cada silaba que salia de mis labios.
-Necesito una pequeña ayuda por tu parte.-
¿¡Ayuda!? ¿Esa mujer quería que la ayudase? Todo aquello me estaba empezando a sobrepasar e hice un gran esfuerzo por cerrar los ojos para intentar aclararme...Un brillo cegador me obligo a cerrar con mas fuerza los ojos.Al abrirlos, una espesa capa de plumas ennegrecida se encontraba entre aquella mujer y yo.
-Deja al chico Elizabeth, esta no es su guerra.-
Era la voz de un hombre, era firme y decidida pero a su vez calida y arrulladora, era un hombre y podia moverse en este mundo inmovil.
- Esta guerra es tanto suya como nuestra- replico la mujer- Es parte de nuestro mundo por lo tanto tiene derecho a conocerla y elegir bando.-
¿Guerra?, ¿bandos?, ¿su mundo?, ¿de que demonios estan hablando?... Las dudas y preguntas empezaban a agolparse en mi cabeza, y cada vez me costaba mas y mas respirar. El pecho me dolia con cada intento de respiracion.
-No metas al chico o te arrepentiras.- respondio el hombre.
-Y dime anciano, ¿porque el gran jefe manda a uno de sus mas poderosos aliados a proteger a un chiquillo?- La voz de la mujer sonó irritada como si la presencia de aquel hombre la pusiera nerviosa.
Con un gran esfuerzo mire hacia arriba. ¡Las plumas eran alas!, tres pares de alas grisaceas y viejas, y entre ellas una larga melena blanca como la nieve.
- Es el ultimo aviso Elizabeth, deja en paz al chico.-
- Y si no lo hago... ¿que haras viejo?.- la voz de la mujer empezo a sonar airada, con un deje de violencia. La mujer se levanto.
De pronto un destello azulado me obligo a cerrar nuevamente los ojos, cuando quise darme cuenta un gran soble estaba apollado contra la garganta de la mujer. Era increiblemente ermoso, debia de ser plata, con un brillo azulado emvolbiendotodo el sable, con dos alas tambien de plata a modo de guarda. La espada freno a la mujer poko antes de incorporarse por completo.-Vete por tu propia voluntad o yo mismo me encargare de que vuelvas a tus dominios.- La voz seguia sonando calida pero a su vez estremecedoramente agresiva.
Mis pulmones se resistian cada vez mas a respirar y el dolor iba en aumento.
-Te arrepentiras de esto viejo, cuando termine no quedara nadie para protegerle, entonces sera mio y no podras hacer nada para impedirlo.- esta vez, la voz de la mujer era mas agresiva si cabe que antes, fue mas un gruñido, algo en su voz sono animal haciendome estremecer.
-Ultimo aviso, ¡fuera!- y entre una bocanada de humo y llamas, la mujer se desvanecio ante mis ojos segundos antes de desmallarme por la falta de aire...
the falling angels
lunes, 26 de diciembre de 2011
domingo, 25 de diciembre de 2011
Otro dia mas
Era invierno y la noche se presentaba especialmente fría por lo que antes de acostarme cogí una manta mas, era de lana , de las que pican, pero al ponerla encima del edredón no me di ni cuenta de que estaba ahí de no ser por el peso añadido y la calidez que se respiraba bajo ella. Me había acostado sobre las diez y media, mis padres y mi hermana un poco antes que yo. Un día normal.
Es veintiuno de Diciembre , ya queda poco para navidad y me he levantado a las 11:17, al menos eso dice el reloj de mi mesilla. He quedado con Manu a la una en su casa por lo que me dispongo a recoger mi cuarto, ducharme, vestirme... lo normal vamos. Tras terminarlo todo y desayunar a las doce menos cuarto tengo el tiempo justo para llegar a la estación y coger el metro.
Ya en el tren me doy cuenta de que algo raro pasaba...-La gente es la misma que ayer- pienso para mi mismo. - Rutina- espeto por lo bajo, tanto que ni la anciana sentada a mi lado se percata...
Tras una hora de viaje llego a mi destino y unos segundos después a casa de Manu. Estaba en pijama (como siempre que voy a su casa) y con cara de dormido cuando me abrió al puerta tras llamar al timbre. Era un día frió por lo que la calefacción estaba alta, yo llevaba 4 capas de ropa así que me estaba literalmente asando por lo que me quite algo de ropa. Estábamos en su cuarto jugando a la consola y tenia la impresión de ya haber jugado esa pantalla y se lo comente.
-Oye tío, ¿no nos pasamos esta pantalla ayer?
-Que va llegue ayer por la noche justo después de cenar.
El día era cada vez mas raro... El metro, el juego, hasta tenia la impresión de haber comido lo mismo del día anterior. Pero lo deje a un lado y seguí a lo mio... Tras comer me disponía a irme, ya que a Manu le tocaba lavar los platos y no quería que me la jugase y me pusiera a fregar con el, cosa que ya había echo en alguna ocasión. Pero dejemos de divagar y a lo que iba.
Llegue al metro a las 16:42 y el anden parecía estar vacío, tras unos minutos se sentó a mi lado una mujer extrañamente familiar. Tenia el pelo castaño oscuro, liso y muy largo, los rasgos delicados y unos profundos ojos verdes. Al verlos sentí como una extraña sensacion de calidez... puede que fuera por lo familiar que me resultaba o por aquel extraño brillo rojizo que envolvía su mirada.
Tras varios minutos de embobamiento, llego el tren. Estaba bastante lleno pero habia un sitio para sentarme, tras unas paradas me di cuenta de que aquella chica se habia sentado frente ami y me obserbaba con una mirada indiscreta, curiosa y a la vez pensatiba, lo cual me hizo sentirme incomodo. ¿Porque me miraba asi? ¿se abria dado cuenta de que la obserbaba en el anden?. Tras unas paradas mas bajo su atenta mirada intentando desviar mis pensamientos en otra direccion, me senti atraido hacia ellos y me senti obligado a devolverle la mirada. Justo en el momento en que mis ojos se encontraron con los suyos de sus labios brotaron unas palabras que parecian retumbar en mi interior, que a pesar del ruido del tren y de los pasajeros escuchaba perfectamente y parecia elarme la sangre.
-Hola Asael, cuanto tiempo...
Dia 1
Eran las 16:42 y aun me quedaba una larga hora de viaje en el metro. Tras unos minutos de solitaria espera en el anden, se sentó a mi lado una mujer sorprendentemente bella. Tendría al rededor de treinta años pero no aparentaba mas de veintitrés. Tenia el pelo de un castaño muy oscuro, unos rasgos muy delicados, como cincelados por la mano mas experta y una profunda sensacion de serenidad embolbia su rostro. Pero no fue eso lo que me llamo la atención de ella, fueron sus ojos, unos ojos del verde mas intenso que había contemplado jamás, mirarla a los ojos era como transportarte a una pradera bañada por el sol. Eran hipnóticos. Solo la llegada del tren me saco de mi embobamiento. Ya en el metro me senté en el banco mas cercano, ella se sentó frente a mi . Cuando me percaté de su presencia sus ojos parecían volver a llamarme, y de nuevo me vi atrapado en la profundidad de su mirada. Su rostro seguia tan sereno como antes, todo parecia moverse a nuestro alrededor a una gran velocidad, pero yo seguia en mi mundo, o mejor dicho en el que se ocultaba en su mirar. Tras varias paradas me percate de que ella habia desaparecido ante mis ojos sin siquiera darme cuenta debido a mi estupor. El viaje continuo sin novedad pero en mis pensamientos seguia ella observandome con esos maravillosos ojos verdes... Llegue a mi destino justo una hora despues de entrar en la estacion de metro que estaba a unos escasos cien metros de la casa de Manu.
Manu es un chico bastante normalito, algo bajito, con el pelo rubio y muy rizado que le llegaba por encima de los hombros. No sé, el tipico chico de quince años supongo.
Manu es un chico bastante normalito, algo bajito, con el pelo rubio y muy rizado que le llegaba por encima de los hombros. No sé, el tipico chico de quince años supongo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)